
te miraba mientras hablabas, miraba tus ojos que hojeaban el libro y leías... tus pupilas se balanceaban de un lado a otro y de repente se encontraban con las mías, y yo me volvía a preguntar por enésima vez "¿qué será?"... era un momento extraño en el que el ruido de las micros, las luces de la plaza y la gente que pasaba hacían de lienzo para que yo pudiera ver en tus ojos el nudo en la garganta, la pena contenida... como cortázar, me aguantaba las ganas de abrazarte y decirte que todo iba a estar bien; no quería disolver ese momento en que abría las cortinas y te veía tan linda, tan vulnerable y sentía que no podía dejarte ir así, como se deja ir a cualquier persona...
si me hablas de esa forma, de verdad me pones como en una encrucijada.






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